Las crisis económicas no son nuevas en la industria turística. Al ser el turismo una actividad que se nutre de un conjunto muy variado de factores e insumos, así como el hecho de estar globalizado desde muchos años antes de que se pusiera de moda hablar de globalización, es lógico que las diferentes crisis que han ocurrido en el mundo, o en algunas de sus regiones, también lo afecten.Una investigación conducida por Harry Stracham identificó más de ocho fenómenos que califican como crisis en el transcurso de los últimos 20 años, algunos de los cuales dejaron huella en Costa Rica. Uno de ellos, la guerra en varias naciones centroamericanas que tuvo un gran impacto en nuestro país, tanto en su economía como en el turismo. El análisis estadístico nos ilustra. En la década de 1970 y primeros años de la de 1980, la economía tica había venido teniendo un importante desarrollo, aunque con una tendencia al agotamiento de la llamada versión centroamericana del modelo cepalino. No obstante, pese a ese agotamiento, los números eran positivos. El turismo participaba de ese auge, ya que de 281.548 turistas que nos visitaron en 1974, se había llegado a 371.582, en 1982. Las crisis y el turismo Edición 714Carlos Lizama Las crisis económicas no son nuevas en la industria turística. Al ser el turismo una actividad que se nutre de un conjunto muy variado de factores e insumos, así como el hecho de estar globalizado desde muchos años antes de que se pusiera de moda hablar de globalización, es lógico que las diferentes crisis que han ocurrido en el mundo, o en algunas de sus regiones, también lo afecten. Una investigación conducida por Harry Stracham identificó más de ocho fenómenos que califican como crisis en el transcurso de los últimos 20 años, algunos de los cuales dejaron huella en Costa Rica. Uno de ellos, la guerra en varias naciones centroamericanas que tuvo un gran impacto en nuestro país, tanto en su economía como en el turismo. El análisis estadístico nos ilustra. En la década de 1970 y primeros años de la de 1980, la economía tica había venido teniendo un importante desarrollo, aunque con una tendencia al agotamiento de la llamada versión centroamericana del modelo cepalino. No obstante, pese a ese agotamiento, los números eran positivos. El turismo participaba de ese auge, ya que de 281.548 turistas que nos visitaron en 1974, se había llegado a 371.582, en 1982. Sin embargo, la agudización que se dio en los conflictos centroamericanos y la ruina de los países hermanos –que representaban el mayor mercado para Costa Rica–, dieron paso a la crisis que nos afectó entre 1983 y 1987, cinco años que se convirtieron en los más críticos y prolongados que el sector turismo de nuestro país ha vivido. El tamaño de esa crisis se refleja en las estadísticas del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), que nos recuerdan cómo la llegada de visitantes fue disminuyendo año a año: 371.582, en 1982; 326.142, en 1983; 273.901, en 1984; 261.552, en 1985 y 260.840, en 1986. Entre ambos extremos, la disminución fue de un 30%. Fue hasta 1987 cuando las cifras empezaron a ser positivas y ya en 1989 se volvió al índice de 1982. El efecto de esta crisis fue enorme, una treintena de hoteles nuevos que se habían construido o iniciado con el auge vivido en la década de 1970, quedaron en cesación de pagos ante los bancos acreedores y varios de ellos a medio construir. El origen de esta situación se remontaba a antes de la crisis, debido a la devaluación del colón, pero sus efectos negativos se incrementaron con ella. Respuestas efectivas El Gobierno creó la Comisión Sistema Bancario-ICT para encontrarle salida a todas esas inversiones, mediante readecuaciones de pago en los casos que fuera viable, traspaso de los créditos en dólares a colones, ampliación de plazos de gracia o rebaja de intereses u otras soluciones menos ortodoxas en casos extremos
El Financiero
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