Gerardo ZamoraAdaptación Teletica.com 13 de abril del 2009
Tal vez nunca en la historia el empresario turístico había puesto a prueba su creatividad para mercadear como ahora, en tiempos de crisis.
Es una realidad: solo en el cierre e inicio de este año 2009 llegaron a Costa Rica 80.000 turistas menos que en ese mismo lapso en el 2007: ¿de cuáles recursos echará mano el sector para poner a flote el barco?
En el Sarapiquí la vida no es igual, escuchar de un botero que vendió su carro para hacer frente al préstamo y a otro que despidió a su asistente para seguir navegando, nos dice que la corriente de la crisis ya llegó.
Costa Rica recibe en promedio 2 millones de turistas al año, aunque las autoridades creen que para este 2009 la cifra será inferior, pues existen algunas señales: según el más reciente informe del Banco Central, en el último trimestre del 2008 ingresaron 45.000 turistas menos que en ese mismo lapso del 2007; es la primera vez que eso ocurre desde el 2004.
En el hotel Pozo Azul, en Sarapiquí, entienden bien lo que está pasando: hablan de una baja en la afluencia de hasta un 15% y de nuevos hábitos en el turista.
No se llama Zoila, pero la crisis la obligó a hacer de todo: Belquis Cortés no tuvo otro remedio que prescindir de una empleada, en un mercado donde por fortuna el fantasma del desempleo aún no es grande.
Y es que hablar de turismo es referirse al motor de un sin fin de actividades conexas: los economistas le llaman efecto multiplicador, no es para menos, pues el año anterior dicha industria movió $2.200 millones.
30 artesanas de Sarapiquí son un buen ejemplo de ese efecto multiplicador en este difícil verano: menos turistas compran sus obras de arte y se estima que en este último semestre han ingresado a Costa Rica 82.000 turistas menos que en ese mismo período del año 2007.
Xinia Quesada se refiere a que algunos especialistas califican una condición clave para encarar la crisis: actitud.
En Ara Ambigua, un complejo turístico de Puerto Viejo de Sarapiquí lo han entendido: allí una receta muy apetecida por los ticos logró atraer de nuevo a este segmento.
El sector turístico tiene muy claro que el visitante nacional podría poner a flote el barco: hoteleros, operadores de tours y líneas aéreas, saben hoy más que nunca que si no enriquecen su oferta, el cliente nacional o extranjero no reaccionará.
En el arte de reconquistar al turista quizás no exista arma tan letal como la del mercadeo, el sector lo sabe y por ello ahora se atreve a probar de 1.000 formas.
La idea de promocionar al país parece tener un eco sin precedentes entre las autoridades de gobierno.
Y claro, el truco mercadológico será más efectivo cuando hablamos de un producto con algún prestigio, ubicado por cierto muy cerca de nuestro principal demandante: Estados Unidos.
Por cierto, la crisis ha condicionado la metodología de nuestros vendedores en el mercado internacional.
Actitud, creatividad, valor agregado, mercadeo y demás son las herramientas de las que echa mano el sector: aún es temprano para juzgar si los buenos tiempos están por llegar a Sarapiquí. Descargar Video
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