Para sortear los efectos de la recesión, la industria hotelera ha apuntado a ofrecer servicios adicionales en sus paquetes.
Dicha estrategia consiste en que si por un determinado precio el turista recibía hospedaje y desayuno, ahora podría obtener desde llamadas internacionales gratis, hasta un tiempo de alimentación. Las propuestas son variadas, sin embargo todas ellas apuntan por conquistar la decisión del cliente en una temporada alta atípica. En este primer mes y medio del año el comportamiento de la demanda se ha caracterizado por una reducción en el tiempo de estadía y reservaciones de último minuto. Precisamente con la incorporación de más amenidades, se busca que el cliente decida ampliar su permanencia en los hoteles. Aquellas acciones basadas en precio son consideradas por algunos hoteleros como estrategias contraproducentes a largo plazo. http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=21847 Karen Retana kretana@larepublica.net