En la actualidad solo dos marinas están operando, Los Sueños, que está abierta desde hace cuatro años, y Papagayo, la cual se inició en diciembre tras finiquitar su primera etapa. “La crisis afecta a todos, pero estamos cumpliendo con un plan de negocios y nuestra meta es alcanzar un 30% de ocupación en un año; ya hemos logrado un 14%”, comentó Roberto Kopper, director de la marina Papagayo. En contraste, en Bahía Escondida en Golfito mantienen su construcción paralizada, mientras otras apuestan a comenzar a operar con lo mínimo. “Otras pretenden iniciar su operación con los requerimientos mínimos que establece la ley, para dar tiempo a recuperar la inversión”, comentó Oscar Villalobos, secretario técnico de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos (Cimat). La marina Pez Vela entraría a trabajar una vez que finalice su primera fase. La desaceleración en las obras de marinas se siente en el Cimat, ya que algunas de ellas han reducido el ritmo o solicitado tiempo de espera para reactivarse. Sin embargo, el proceso de aprobación se caracteriza por la lentitud, debido a su complejidad y la necesidad de recursos. Se estima que una obra de este tipo puede requerir una inversión de $50 millones, razón por la cual se construyen por fases. Las marinas en el Coco y Moín se encuentran en la etapa de solicitud de permisos. Mientras que la de Flamingo enfrenta recursos de amparo.
Fuente: La República
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